viernes, 25 de diciembre de 2009

Votaciones

Bueno, si mal no he contado han sido finalmente unos 10 cuentos de navidad para este 1er Concurso. No está mal, nuestro poder de convocatoria no ha pasado del Llobregat. El año que viene intentaremos llegar por lo menos a tierras del Ebro.

Bromas aparte, el plazo se ha cumplido. Hoy es día 25, (feliz navidad), y toca votar.

Plazo de votaciones: hasta el día 31/12. No vale votar nuestro cuento. Propongo que cada uno vote el cuento que más le ha gustado y la persona que cree que lo ha escrito (si lo sabe)y que cada uno firme la votación!

Anda, votad malditos (muy navideño este mensaje);

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Geografía de un despertar

Sólo hace falta morir una vez para darse cuenta de que no vale la pena. El sonido nublado y translúcido de tu hija por la noche, soñando en la habitación contigua, te devuelve a cada instante la certeza de un don mayor, y te lanza de bruces a la realidad de la magia más certera.
Todos hemos dormido en noches cavernosas de oscuridad rasposa, unos más que otros, unos con mayor frecuencia, otros con sueños más abrasivos, pero lo realmente importante es saber despertar. Y saber, además, que el despertar vale la pena.
Fue un día cualquiera entrelazado entre la lluvia hivernal y las luces decrépitas de las primeras farolas. Sola. Abrí el portátil y pensé "algo habrá que escribir". "Algo". No tenía la costumbre adquirida de la duda estéril sobre la página en blanco, así que me inundó una sensación pegajosa de novedad mal sobrellevada. "Algo". Empecé.
Hadiya es una niña de 6 ó 7 años. Ha llegado a España en avión. Lo sé porqué lo he visto. Lo he visto en televisión. Hadiya tiene un problema en el corazón, y necesita sin falta pasar por quirófano. En Marruecos, por lo que sea, no se puede hacer la operación. Lo deduzco de la historia, claro, ya ves, qué lista. Hadiya se ve frágil y rompediza a su llegada a la terminal. Viene sin sus padres, sin su familia. La espera una familia que no conoce, y que no la conocen, y que han decidido poner su granito de arena para que se pueda curar. Es una red de voluntarios, han dicho a cámara. Todos están emocionados. Hadiya vivirá en su casa dos meses, un hospital cede el quirófano, un médico la operará voluntariamente, y también es voluntario el anestesista. La familia que la espera le ha preparado una habitación bonita y luminosa, con una caja de colores nuevos y una muñeca. Lo han enseñado a cámara, plano americano. Están muy nerviosos. Esperan que le guste. Es la semana de Navidad. Apago la tele y me seco las lágrimas. Ese sí es un buen regalo.

No hay mayor belleza que los destellos que nos devuelven la fe en la capacidad de hacer el bien. Y ese es el mapa topográfico de un despertar homérico. Me he despertado varias veces. No tantas como las que me había dormido. Pero lo importante es despertar.



Katanga Bulawayo

La verdadera historia de Papá Noel

Qué grande, Noel. Yo lo conocí en la mili. Era de esos tíos feos de narices, pero que triunfan más que nadie. No se entiende, ¿verdad? ¿Por qué? Yo tengo mis teorías. ¿Para qué revista has dicho que era, guapa?
Bueno, a lo que íbamos, el chaval metía más que nadie en todo el cuartel. Y más que todo el cuartel junto. Y más que si juntamos a los primos y a los hermanos y a los amigos, y a los padres y a los tíos, y a los vecinos de todo el cuartel y además a todos los presos del país, y los metemos en un burdel de putas infinitas a gastos pagados.

¿Cómo se entiende ese éxito? Noel tenía un don. Y no un don cualquiera, Noel tenía el don de anticiparse a los deseos de la gente. Pongamos que te gustara, por un casual, Bertín Osborne, ¿te gusta? Bueno da igual, pongamos que te gustara, ¡raca!, ahí que te conseguía la discografía completa firmada por él. Que tu sueño era tirarle unas bragas a John Lennon, pues él te las quitaba y se las hacía llegar. ¿Me explico?
Se anticipaba, tenía visión, te calaba. Te miraba y sabía de qué pie cojeabas, qué querías de la vida. Y él te lo proporcionaba. Era así de grande.

Aunque no faltará quien te diga que en verdad lo único que hacía era manipular. Que te hacía desear justo aquello que él tenía, ¿me explico? Pongamos por un casual, que paseando por la calle, Noel se encontrara con un gorro rojo de lana tirado en el suelo. ¿Qué haría? Bien, primero te diría lo bien que te sienta el rojo. Y unos días más tarde te explicaría, eso sí, siempre dentro de un contexto, que el 80% del calor corporal se pierde por la cabeza, que se escapa. ¿Me explico? Sin tú saberlo, ya estarías deseando, suspirando, anhelando, ansiando, muriéndote por tener un gorro rojo que mantuviera tu calor corporal donde debe estar, en su sitio. Y entonces vendría él, y ¡zas!, te lo regalaría. Pongamos por caso que fueras facilona, que no digo que lo seas, guapa, pero pongamos por caso que lo fueras, pues esa misma noche, ¡raca!, se lo agradecías. ¿Que no? Noel no desesperaba, sabía que más pronto que tarde desearías tener un ajedrez, o un parchís viejo, o un perro sarnoso, o una mierda pinchada en un palo, o lo que fuera que tuviera por casa en ese momento. ¿Me explico?

Pero esa, guapa, si me permites la opinión, es la teoría de los resentidos, de los envidiosos, de los peluseros, de aquellos a los que les jode infinitamente más el triunfo ajeno que el fracaso propio. ¿Me explico?
Mi teoría es que Noel se anticipaba, que tenía esa capacidad. Y que además creía en sí mismo. Una vez leí, o me dijeron, o escuché o pensé, no sé, que no importa lo que seas en verdad, sino lo que tú te creas que eres, y sobretodo lo que le hagas creer a los demás.
Y esa, guapa, según mi experiencia de la vida, es una verdad universal. Él era feo, pero no de un feo normal. Era feo de cojones, de esa clase de feos a los que cuesta mirar a la cara sin que te entren ganas de vomitar. ¿Me explico? Pero se te olvidaba, ¿sabes?, se te olvidaba. ¿Por qué? Creía en sí mismo. Noel era así, tenía esa capacidad. Esa y la de fecundar. Que pronto empezaron a proliferar los chascarrillos a su costa en el cuartel, que si por ahí viene Noel el fecundador, o Noel el prolífico, o Noel el inseminador, o Noel el inagotable, o Noel el reproductor, o sencillamente papá Noel, para los menos ocurrentes o de vocabulario más limitado.

Con los críos, igual que con las mujeres. Que si ahora un tren eléctrico, que si mañana una pelota de tenis, que si pasado una baraja de cartas. Pronto fueron una legión de niños, !un montón! Y tanto reales como endosados, no te creas, porque las cosas como son, Noel no era bueno llevando cuentas, y pronto empezaron a aparecerle más hijos de los que él recordaba haber engendrado. Pero qué grande, Noel, nunca una duda, nunca una mala cara, nunca una suspicacia…aceptaba sin chistar.

Un día, Noel emigró para Noruega, o para Finlandia, o para Suecia, no se sabe bien. Según se cuenta porque le contaron que en esos países abundaban las rubias naturales y sin prejuicios, a las que no hacía falta colmar de atenciones para obtener resultados satisfactorios. Y es que para aquel entonces, Noel empezaba ya a acusar el cansancio. Era un cansancio profundo, de los que llegan y se te clavan y se te agarran al cuerpo o la espalda, o peor aun, al alma, de aquellos que te hacen sentir viejo de repente y que llegan a traición, sin avisar.

La noche antes de irse, Noel agarró una borrachera descomunal. En uno de los bares a los que acudió, conoció a tres chavales. Uno era africano y los otros dos chinos o de algún país de oriente, no se sabe bien. El caso es que los tres iban tan borrachos como él. Y Noel, entre lágrimas etílicas, les explicó que se iba contento pero con pena, porque Noruega o Finlandia o Suecia, quieras que no, estaban lejos, y sufría pensando en quién se iba a encargar a partir de entonces de mimar y de obsequiar y de halagar a todos sus hijos y todas sus madres, y a todas las que podrían haber sido madres, y a todos los que podrían haber sido hijos. El negro, que por lo visto era el más espabilado o el que mejor entendía, o el que menos borracho iba, o el que más, quién sabe, le dijo que entre ellos tres se encargarían. La clase de promesa que sólo se hacen los borrachos antes de abrazarse o de echarse a llorar, o de vomitar en un rincón, o de caer inconscientes en un suelo lleno de mierda.

El caso es que Noel al día siguiente se fue, pero los tres fulanos no olvidaron su promesa. No es que se mataran a cumplirla, todo hay que decirlo, pero tampoco la olvidaron, al César lo que es del César. En realidad lo que hacían, y según tengo oído, aun hacen, es juntarse una vez al año (que hacen coincidir con la noche en que conocieron a Noel), y bien provistos de regalos proceden al reparto.

De Noel se dice que en Finlandia o en Noruega o en Suecia fue contratado por la Coca Cola. Que lleva un uniforme rojo y que tuvo (por contrato) que dejarse crecer una barba espesa que le cubriera bien la cara, porque los suecos, o los noruegos, o los finlandeses, no son tan dados a perdonar así como así la fealdad ajena, por más seguridad que se tenga en uno mismo. Dicen que vive feliz, y gordo, y relajado, y rodeado de rubias, o de enanas, o de elfos o de renos, nadie sabe la verdad.

Lo que sí es cierto, y de eso doy yo fe, es que una noche al año, sólo una y durante algunas horas, Noel vuelve. No me preguntes cuándo, ni cómo ni porqué ni sobretodo para qué. Pero lo que es volver, vuelve.


Por: El diente de Oro

Haaaaai!

I va conèixer coets, estrelles, satèl·lits, ocells i avions, antenes, antenistes, núvols, helicòpters. També saltadors de pèrtiga, estrelles de nadal, estrelles de nadal fetes de bombetes, bombetes. El vent, la pluja i alguna fulla despistada. I un dia, en una muntanya bastant alta, es va trobar amb els altres flocs de neu i els hi va dir: Haaaaai!



l'ós gris

No somos nada

–No somos nada. Te das cuenta?
–Anda, pásame otra bolsa y déjate de historias, que esto empieza a darme asco y me estoy congelando. Estas Navidades seguro que las recuerdo, joder.
–Cómo otra bolsa? Ya no tenemos más.
–Mierda. Mierda y remierda! Joder!
–Es que has hecho trozos demasiado grandes y ahora no caben. Ya te he dicho que lo cortaras más.
–Joder! Pues hazlo tu, yo estoy hasta los cojones! Mierda de Nochebuena!
–Eh, no te pases que yo me he comido la peor parte. Y lo sabes! Toma, la sierra. Piensa que es ternera y ya está.
–Mira que era grande el hijo de puta! Me debes una, tío. Una muy gorda.
–Que si joder! Ahora lo que me importa es largarnos de aquí cuanto antes. Me preocupan los gritos que ha pegado el puto gilipollas.
–Bah, aquí no hay nadie, a esta hora todo el mundo está cortando el pavo en casita.
–Qué bueno! Cortando el pavo…! Por cierto… las manos.
–Qué?
–Las manos, te las has manchado con algo… no sé… amarillo?
–Qué mierda es esto! Escuece tío! Y qué mal huele joder! Me cago en tí y en tus putos trozos pequeñitos!

by Somebody

Latex

Por muchos años que pasaran, el detective Perkins nunca se acostumbraría al desagradable hedor de la Navidad. Y menos cuando una fría mañana empezaba aprisa y sin su café recién hecho en Macy’s, al que se reconocía adicto abiertamente. De hecho, los más antiguos del departamento lo llamaban detective Macy’s, y no siempre con buenas intenciones.
Aunque detestaba el tacto de los jodidos guantes de látex, esa asquerosa mañana de Navidad no le importó ponérselos en absoluto. Sabía que estaba detrás de algo grande. Algo importante. Y sabía que si se salía con la suya, si conseguía relacionar los últimos asesinatos con un sólo sospechoso, se ganaría el derecho a dejar las calles de una maldita vez. Se ganaría el cargo de inspector. Inspector Macy’s.
Entraron por la puerta principal, custodiada por los de homicidios. Lo saludaron casi con una reverencia. Los de dentro ya habían sacado todas las fotos necesarias. Ya habían dibujado suficientes líneas blancas en el suelo, y ahora era su turno. Y el de su nueva compañera Ruth Varmowski. Cleveland, para los más íntimos, es decir, su casero y el propio Perkins.
Desde el primer día, Perkins se sorprendió de la rapidez con la que Cleveland se adaptó al trabajo en la calle. Nunca ha sido garantía de nada quedar primero de tu promoción en la Academia, pero en el caso de Cleveland, parecía como si hubiera estado de patrulla durante toda su infancia. Fría, dura, con los nervios de acero. Era como una roca humana. Aunque Perkins no tenia queja alguna, a veces echaba de menos a Boomer, su compañero más reciente y con el que había cosechado durante años una amistad que iba más allá de la camaradería. De todos modos, Perkins se alegró por él cuando lo metieron en un despacho. Boomer era un auténtico perro callejero, pero incluso él sabía que eso probablemente le había salvado el pellejo. Ya no corría como antes, la grasa se le había colado hasta en el cerebro, y eso puede llegar a ser muy peligroso. Sobre todo para tu compañero, si depende de tu velocidad en una persecución con armas.

Así que ahí estaba Perkins, junto a Cleveland, en el retrete de un apartamento de las afueras, en plena mañana de Navidad, con un cuerpo ahogado en una bolsa de plástico, medio desnudo y torcido como un jodido Picasso.

Cleveland se acercó despacio al Picasso. Perkins odiaba cuando hacía eso. Se acercaba demasiado para su gusto. ¿Qué coño quería encontrar? Al puto Bin Laden escondido debajo de un grano de la cara? A veces tenía incluso la sensación de que los olía. No hacía ningún ruido asqueroso, pero eso de acercarse tanto lo sacaba de sus casillas.

-Oye Cleveland, no tienes que chuparle el alma, sólo dime qué te parece.

Cleveland inclinó la cabeza hacia su compañero, pero se tomó su tiempo. Eso también le ponía de los putos nervios. Cogió un preservativo tirado en el suelo y como la jodida Diana de la serie “V” se lo acercó a la cara con ademán de tragárselo. En el último momento, lo volvió a dejar en el suelo. Sólo lo estaba mirando a contraluz.

Se incorporó. Se dirigió hacia Perkins sacándose uno de los guantes de látex y haciéndolo chasquear al soltarlo mientras pasaba por su lado.

-No es él.

Perkins se dio cuenta en ese mismo momento de que todo lo que hacía su jodida compañera lo ponía histérico.

-Joder, ¿y cómo lo sabes, si puedo preguntarlo?

Sin dejar de avanzar hacia la salida del apartamento, Cleveland le soltó otra de sus jodidas frases.

-Lo siento Perkins, este tío no es homosexual, vamos a decorar el árbol.

-Pero ¿cómo lo sabes? El preservativo todavía está fresco, puede que haya restos de algún culito de estudiante de Harvard, o el de Mike el Repartidor Marica.

-Este tío sólo folla con mujeres Macy’s. No hay más. Quizás deberías probarlo.

-¿Y puedo preguntarte por qué cojones estás tan segura de eso? ¡No sabía que tenías un olfato detecta-maricones-a-través-de-un-condón-asqueroso-lleno-de-lefa!

Cleveland se detuvo. Miró a Perkins a los ojos.

-¿De verdad quieres saberlo?

En ese instante, Perkins se dió cuenta de dos cosas: de que tenía pelos en la espalda aunque no lo supiera, y de que hay cosas que es mejor no saber nunca. Ni siquiera en Navidad.

by LatexLover

Deborah

Deborah era lo que se podría llamar una chica complicada. Trabajamos juntos una temporada, y desde el primer día lo supe. Como también supe que me traería problemas. Aún así, y de algún modo que todavía no consigo entender, congeniamos enseguida. Nunca tuve la sensación de que le gustara, y ella nunca me gustó especialmente a mi tampoco, pero había un nosequé entre nosotros difícil de explicar. Conectábamos.
A lo largo de los años la vi cambiando de empleo, de piso, de novio, de coche, de look, de forma de hablar. Era una persona que periódicamente se reinventaba. Pero no desde el punto de vista vital y entusiasta del concepto. Creo que buscaba constantemente una manera de sentirse cómoda con ella misma.
Deborah. La última vez que la vi fue por Navidad. Me llamó después de seis meses de no dar señales de vida, y tuve que dejar un pavo relleno en la estacada y a mi madre con cara de "lo estás haciendo otra vez".
El motivo de su llamada era aparentemente inofensivo. Tenía ganas de compartir la tristeza inherente a estas fiestas. Pero al final resultó que tenía un pequeño aprieto económico, y después de exprimirme como sólo ella sabe hacer, se fué de casa en taxi. Un taxi que, por cierto, también me tocó costearle.
De todos modos, y por ése nosequé que no sé qué es pero que nos mantiene en conexión permanente, se lo acabo perdonando todo. Y por eso precisamente estoy aquí, un martes cualquiera, limpiando las manchas de sangre de su frío apartamento. Y todo para que cuando vuelva del hospital no recuerde a cada paso que se cortó las venas hace dos días y que si no hubiera sido por su nuevo novio (pijo, pero buena gente), no hubiera salido de ésta.
Qué le vamos a hacer, así es Deborah. Tan así es que llevaba mi teléfono en un papel dentro del monedero, escrito con prisas y pocas ganas, pero suficientemente legible como para que su nuevo novio (el pijo) consiguiera dar conmigo y con mi nosequé que me tiene enganchado a ella desde que la conocí. Aunque me ponga enfermo. Ella, su novio y toda esta sangre seca incrustada por todas partes.

by Blood Scratcher

No cuenta pero es buenísimo

No cuenta para el concurso pero me parece un grandioso y divertidísimo relato de Navidad:
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/22/gentes/1261487847.html

Repito: No cuenta para el concurso...que arrasaba fijo.

martes, 22 de diciembre de 2009

el tren de juguete

Voy en tren. La lluvia cae de forma casi imperceptible para el ojo humano pero las gotas en el cristal dictan sentencia. Se nota que es tarde y que la gente ya ha llegado a casa porque en el vagón estoy solo, lo cual me provoca un profundo escalofrío.

Estoy cansado, pienso. Estoy cansado, lo noto. A gusto me tumbaría en la cama pero no va a poder ser, es Nochebuena y la tradición (y mi familia) no perdonan. No tengo hambre, tengo sueño.

Hablo por el móvil. Se aseguran que no he huido en el primer vuelo de la tarde.
“Cariño, no te en....ti...en...do. Cre...o qu..e se cor..ta, es..toy en un grgrgrr..un túnel”- le suelto con mi mejor intención.
Cuelgo. Vuelvo a mis adentros.

“Qué largo es este túnel”-me digo.
“No recuerdo que fuera ni tan largo ni tan oscuro”. Apoyo la mano en el borde de la ventana con la intención de incorporarme ...y mi extremidad se queda literalmente encajada con el borde.
“?¿?”- pienso.
“Los trenes nuevos son modernos pero Renfe no es Regreso al Futuro”- me comento de hemisferio norte a hemisferio sur.

“Coñooooooo”- suelto con una voz que no es la mía. Mi mano es amarilla y en vez de dedos tengo dos pinzas y el codo se ha convertido en una bisagra de plástico. Su movimiento es tosco y en dos dimensiones.
“He perdido la capacidad de hacerme unos “solitarios”- es lo primero que pienso.
Miro la otra mano. Lo mismo. El resto de mi cuerpo, igual.
“Soy una puta figura de Legooooooooo”- suelto con energía.
Mola!

Mis pies están agujereados estratégicamente para poder encajar en el suelo verde. Mi alrededor es un gran juego de Lego. Ya no estoy sólo. El tren va a tope. El odioso hilo musical que tenía entre ceja y ceja ahora es un adorable ritmo de jazz que acompanya mis movimientos lentos pero seguros.
“Hola”- me dice una Lego con curvas (dentro de sus posibilidades).
“Hola, dónde estoy?”- le digo sin poder obviar su escote Palabra de Honor-Lego.
“En el tren de la vida”- me suelta de forma categórica.
Voy a contestar cuando de golpe veo una cara de Lego que me es tremenda y fatídicamente familiar.

“Hijo, qué haces aquí?”-me pregunta.
Soy incapaz de responder, lloro en la medida de lo posible por ser un Lego.
Empieza a sonar “Always look on the bright side of life”. Lloro desconsoladamente. Me destiño (soy un Lego made in China). Soy de color ocre.
“Recuerdas lo que te dije el día antes de morir?”- me interpela de forma seca y directa.
“sí”- entre lágrimas.
“Vigila con el turrón de Alicante, trozos pequeños que un día te vas a atragantar ”- me recuerda.

Me doy un golpe con el cristal húmedo y frío del tren. No more Lego made in China. Me duele la garganta como si hubiera....
....qué bueno es el turrón de Alicante.

firmado:ali-cantin tarantino.

Cuento de Navidad

Unos locos proponen un concurso bloggero de cuentos de Navidad. El que no sea fan de Smoke que levante la mano, excepto los mancos, es natural, que diría otro loco (troglodita), aunque los mancos tampoco pueden escribir en el blog, o quizá sí, no lo sé, ya me llegará, de momento solo me falta un dedo por hacer un remake de la historia de Tarantino en Four Rooms, que a su vez era un remake de otra historia y, en fin, siempre nos copiamos unos a otros. Moraleja: quien no sea fan de Tarantino que levante lo que pueda.

El premio consiste en dos botellas de Rioja, cosa de Morel que, entre muchas otras, cuenta con la generosidad entre sus virtudes. Sin ir más lejos, la última vez que estuve en su casa me invitó a una bolsa de Cheetos Gustosines. Pero para un bloggero el premio verdadero está en el simple hecho de ganar, en el reconocimiento a un estilo, unas ideas. ¿Y si nadie me vota? Quedaré como el culo. Mi único fan me abandonará y ya no me podré justificar con "tengo los mismos fans que los Flight of the Conchords".

De manera que me anticiparé a la derrota. Al menos que este escrito sirva para algo, contaré una historia que muchos preguntan a menudo, el por qué, el origen. "Todo esto no es más que una miserable coartada para el concurso", a lo que respondo con ciertas dudas entre "Viva Honduras", el subtítulo de mi mismo blog "hablaré con mi abogado" o el infalible "hemos venido a jugar". La frase "pero por qué no te callas!" también sirve, puesto que es casi tan navideña como "el orgullo y satisfacción" de Johhny Charlie, entiéndase Charlie como los charlies. Por él lanzo una lanza y ahora cuento mi cuento:

En mi familia, cada comida de Navidad, durante más de 20 años, terminaba con un relato. Un cuento como todos los que forman parte de este concurso bloggero. Lo narraba mi madre, en vivo y en directo, durante los cafés. Los días anteriores a Navidad estaba nerviosa, preocupada y tremendamente ocupada en escribir algo divertido, familiar y, de alguna manera, histórico, puesto que sus relatos eran una breve memoria anual de la familia Del Castillo. Tuvo la idea, el valor de ponerla en marcha y la perseverancia de mantenerla. Además, tenía los dones de la creatividad, de la brillantez, del sentido del humor original y del estilo propio. Sus cuentos de Navidad eran esperados con gran ilusión por todos nosotros. De alguna manera nos marcaron para siempre y nos dejaron una profunda huella. Para mí forma una parte importantísima de su inmenso legado, como una manera de entender la navidad, la familia y la vida misma.

Cuando murió, el vacío del día de Navidad era mucho mayor. Así que recogí el testigo y puse en marcha mi particular cuento de Navidad. Debía mantener el espíritu, pero variar el formato. El fondo sí, la forma, no. Que sea lo mismo, que sea diferente: un vídeo. No escribiré un texto y lo leeré el directo, lo pondré en imágenes y lo proyectaremos.

Así que empecé a hacer vídeos de Navidad, que incluían parodias, fotos, momentos divertidos, un guión en off que explicaba lo que fuera. Un pequeño cuento audiovisual que, como todos los cuentos, fantaseaba sobre unos personajes, en este caso nosotros mismos.

Fui mejorando con el tiempo, aprovechando las nuevas tecnologías. Casi diez años después, una amiga de una amiga me pidió un vídeo original como regalo para su marido, y pensé en crear una parodia de su vida, al más puro estilo Del Castillo. Fue un éxito, del cual surgieron pronto otras peticiones de vídeo. Paralelamente, harto de no querer levantarme de la cama por las mañanas durante meses, preso de una cierta depresión, decidí dar un giro en mi vida y cambiar de trabajo. Mientras buscaba algo "serio", me dediqué a terminar los vídeos que tenía pendientes y que realizaba fuera del horario laboral estándard.

Entonces me sobrevino un momento Forrest, "ya que he llegado hasta aquí, ¿por qué no seguir corriendo?", y decidí seguir haciendo vídeos. El primer paso era encontrar un nombre comercial. Quería homenajear el origen de todo, aquellos cuentos de Navidad de mi madre, de manera que mi marca debía tenerla presente. "En su nombre", propuso mi padre. Pues "ensu", campana y se acabó, es la voluntad de Dios.

Han pasado los años. Muchos rajamos de la Navidad y sus valores, como eternos adolescentes, o como hipercríticos con todo lo que se mueva, lo que viene a ser lo mismo. En foros del mundo entero se debate sobre las nueva tradición de este concurso de cuentos, sus normas y, como no podía ser de otra manera, surgen apuestas paralelas. Los dublineses somos así. Yo apuesto a que al menos el 75% de los participantes de este concurso no defienden los valores tradicionales de la navidad. No obstante, a alguien se le ocurrió la idea de poner en marcha una iniciativa que combina la amistad, las ganas de compartir y de celebrar, y, oh casualidades de la vida, todo esto entra en el cajón de la Navidad. ¿Y qué es la Navidad, queridos oyentes? Va llegando la hora en que tendré que explicárselo a mi hija, que ya pregunta quiénes son María, José y el niño del belén, antes de meterlos en el río helado junto con los cerdos y las gallinas, lo cual puede ser bastante revelador. Sea como fuere, querida Ariadna, trataré de regalarte algún día la verdad sobre la Navidad. El mismo regalo que protegió mi madre durante años, el mismo que nace con este concurso y que algunos intentaremos que nos sobreviva: la Navidad, hija mía, es un cuento.

Firmado: muertealosanonimos.com

Christmas Checkpoint


Por Lital Dahan


Carretera entre Belén y Jerusalén, Cisjordania.

24 de diciembre de 2009, 20.05 horas.

Jaled y su familia, cristianos palestinos, se dirigen a celebrar la nochebuena en Ramala, donde viven su madre y sus hermanos.



Después de una hora esperando en los coches hasta obtener alguna información del checkpoint, Jaled llama a su hermano mayor y se rinde a la evidencia. Reconoce que tendrán que cenar allí mismo, en la carretera. Quizás incluso, pasar la noche al raso. Imposible salir de Cisjordania, mucho menos cruzar Jerusalén Este y volver a entrar en territorio palestino, y ya sería remota la posibilidad de poder atravesar el control en Ramala.


Este año Israel quiere dejar incomunicado Cisjordania durante Navidad, y no permite movimientos de entrada o salida a través de Jerusalén al menos hasta el mediodía del día 25. Aunque los musulmanes no celebran la nochebuena, en estas tierras es una noche especial para judíos, cristianos y musulmanes. De manera que hay tanto tráfico que los israelíes temen que se aproveche el momento para la entrada de terroristas o mercancías prohibidas. Y eso no les gusta.


Junto a Jaled, parados en la caravana, otros vecinos y familias de Belén en su misma situación. El frío intenso y la noche cerrada son dos factores en su contra, así que entre varios deciden salir a buscar algo de leña, hacer un hueco entre algunos coches y la cuneta, y preparar una hoguera.


Jaled es palestino cristiano en Cisjordania. Eso quiere decir dos cosas: una, que está jodido. Dos, que está bien jodido. Los palestinos nunca saben cuándo les van a dejar pasar en el checkpoint y cuándo no. Pero Jaled lleva 14 años viviendo en Belén, y ha aprendido a dejar su destino en manos de Dios, igual que el resto de palestinos. Alá, Dios, Yahvé, o quien quiera que sea el nombre del que invoquen.


No tardan en hacer un buen fuego en medio de la carretera cortada, y otras familias, en otros puntos de la caravana, toman ejemplo. La calzada se convierte en una sucesión de hogueras aquí y allá, trazando una estela luminosa que justo termina en un espacio oscuro, súbitamente. Se puede intuir, casi oler, que ahí está el checkpoint, esa ruleta rusa de hormigón.


Alguien entre los coches tiene un par de hornillos de gas, y con ellos y las hogueras se las arreglan para calentar los platos que muchas familias llevan en los coches. De esta forma, al menos no cenan frío. Los vecinos de Belén están acostumbrados al turismo y no sufren tanto hostigamiento por parte de Israel como sus vecinos en Hebrón o Ramala. Sin embargo, estas situaciones pueden suceder en cualquier punto de Palestina y a cualquier hora. Hoy les ha tocado a ellos.


Lógicamente, las hogueras a lo largo de la carretera entre Belén y Jerusalén acaban llamando la atención de los satélites israelíes. Al principio no dieron importancia a la larga caravana de vehículos atrapados en el checkpoint; pero cuando vieron la fila de coches y hogueras, serpenteando entre las curvas, pensaron que podía tratarse de una maniobra con objetivos terroristas. Así que mientras los vecinos de Belén intentaban cenar caliente y templarse el cuerpo, se dirigía hacia ellos un operativo militar por tierra y aire para desmantelar esa especie de barricada de fuego improvisada.


Los helicópteros israelíes se acercan lo suficiente para encender los focos e intentar dispersar la caravana.


- Mira, Haim, parece la estrella de oriente -comenta un soldado israelí. -¡Podrías disparar unas ráfagas a esos cabrones!

- Ja, ja. Cierto, Assaf, pero no apunta hacia Belén sino a Jerusalén. ¿Es que piensan invadirnos en Navidad?

- Los putos palestinos nunca aprenderán que Jerusalén no les pertenece...


Fin.

lunes, 21 de diciembre de 2009





“¿Tiene usted ADSL?"

"…."

“¿Sabe que ha mejorado la cobertura en su zona?”

"…."

“¿Señor? Es una gran oferta. Le va a interesar escucharla. Hágame caso.”

"…."

“¿Señor? ¿Oiga? ¿Hola?”

"…."

“¿Qué? ¿Pasando de la comercial de turno? La pesadita que llama y mete la chapa y al final... CLING!!! Le cuelgan en los morros.”

"…."

“¿Qué? ¿Qué ostias se cree? Un poco de respeto, ¿no?”

"…."

Y NO!!! No le voy a empezar a llorar que es la noche de navidad y estoy trabajando. Me la suda. Bueno, no, no me la suda, me pagan más.”

"…."

“Y como no tengo nada que celebrar, no creo en la navidad, no tengo novio, mis padres han muerto, odio a mis vecinos, no tengo amigas, ni amigos, no tengo gato….”

"…."

“¿Sigue ahí? Es que me estaba meando… sniff! Bueno, la verdad es que me acabo de preparar un fogonazo. Ya me entiendes, ¿no? Te tuteo, ¿vale? Si te pasas, te invinto a una clencha… o podemos compartir un nevadito”

"…."
Tssssssssttt… ¿Qué coño te pasa? Cuelga o haz algo, mamón!!! Ja, ja, ja….”

"…."

“Perdón. Perdón, ja, ja! Discúlpame. ¿Estás ahí, no? Hola!!!!!!!! Holaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!! Tú mismo, a mi ya me va bien este rollo. Me haces compañía. ¿Sabes que hago ahora? Me he sacado los zapatos y he puesto los pies en la mesa y…. Eh!!! No te creas que es una llamada guarra, eh!!! No soy de esas!! Ja, ja, ja…. Snifffff! Aunque, pagan mejor, se lo puedo asegurar. Y la verdad, es más alegre que vender la puta mierda esta del Internet por teléfono. ¡Joder que subidón! Encima, es más alegre. Eso, ya se lo he dicho, ¿no? Ya sabes, un tio se la machaca mientras se pone a mil escuchándome. Y, no se crea, ¿te puedo tutear, no? que no me importaría ponérsela dura a alguien, ni que sea por teléfono…. ¿me oyes?”

"…."

“¿Y si te digo que me estoy tocando? Tengo los pezones duros…. Y acabo de bajarme las bragas.”

"…."

“¿Eres bujarrón? Yo no tengo nada en contra, eh!... A mi también me gustan las pollas, ja, ja…”

"…."

Sniffff,….. si es que esta vida es una mierda!!!!”

"…."

Na, na, na, navidaaaaad!!!. Mañana me despediraaaaán!!! Ja, ja, ja….. Na, na, na, navidaaaaad!!!. Mañana me despediraaaaán!!! Esto sí que es un villancico, ¡coño! Y no la mierda de anuncio del Rafael….”

"…."

….me despediraaaaán!!! Cuando vean el video de seguridad…. ¡me comen el coño! Y encima, ¿digo mucho encima, no? y encima voy toda puesta… NO, tranqui, que no me la he acabado, eh! Ja, ja ¿Y usted? ¿Tú? ¿Qué coño haces? ¿Tienes nombre? ¿No serás mudo? Ja, ja, ja….”

"…."

“Bueno, amiguete, ¿qué? Yo ya me estoy poniendo “atacá” ¿Nos vamos a tomar una copa? A celebrar las fiestas y todo ese rollo… Mira, yo “chapo” ya, total me echan mañana…. Yo me voy al Kentucky a hablar con las niñas de la noche… si te quieres pasar. ¿Sabes donde está?.... Sniffff!

"…."

“Te espero allí, al final de la rambla, como la canción. Un beso. Cuidate…"

"…."

“...y ¡gracias!”

CLING!




Algo de un niño pobre

Algo de un niño pobre, al que invita a su mesa un niño rico. No, muy cursi y visto, además eso no se lo cree nadie. Ya, pero Navidad es el tiempo de creer y un cuento de Navidad debería tener ese punto de magia infantil, algo de irrealidad, si no por qué no hacer cuentos del 19 de febrero, o del 6 de septiembre. Y qué tal si introducimos la ironía o sexo, un relato de un buen polvo navideño, algo picantito, el espumillón rozando las nalgas, el uso obsceno del Tió como megaconsolador, no, eso ya es pasarse….y algo tristón?, eso gusta mucho a la gente que por lo que sea odia las navidades,, algo dedicado a toda esa gente que tiene arcadas cuando ve a un gordo embutido en un chandal rojo con una barba de pega, que aborrece las tiendas a tope y los regalos por obligación y la hipócrita convivencia con la familia a la que no quieres ni ver el resto del año, ese discurrir penoso de la tarde de Navidad, con el estómago a reventar y los niveles de azúcar rompiendo límites…..no sé, la verdad no se me ocurre nada que no sea ñoño o previsible o peque de guays…no sé. Igual ni me presento al concurso. Además tengo un curro de la hostia estos días. El cabrón ese no para de decir que ya ha corrido como un negro y que ahora quiere vivir como un blanco. Y el vago de Mel siempre es Mel. Total, que al final el calzonazos de Gaspar a pringar como siempre. Hasta los cojones, me tienen hasta los cojones.
Firmado: Gata-sobre-el-tejado

domingo, 20 de diciembre de 2009

Abrimos en navidad


Queda inaugurado el blog para el concurso de relatos navideños.


Fecha límite: 24/12/09.


Premio: dos botellas de vino de Rioja, gentileza de colchones Pardeza.


Importante: firmar con pseudónimo.