lunes, 21 de diciembre de 2009

Algo de un niño pobre

Algo de un niño pobre, al que invita a su mesa un niño rico. No, muy cursi y visto, además eso no se lo cree nadie. Ya, pero Navidad es el tiempo de creer y un cuento de Navidad debería tener ese punto de magia infantil, algo de irrealidad, si no por qué no hacer cuentos del 19 de febrero, o del 6 de septiembre. Y qué tal si introducimos la ironía o sexo, un relato de un buen polvo navideño, algo picantito, el espumillón rozando las nalgas, el uso obsceno del Tió como megaconsolador, no, eso ya es pasarse….y algo tristón?, eso gusta mucho a la gente que por lo que sea odia las navidades,, algo dedicado a toda esa gente que tiene arcadas cuando ve a un gordo embutido en un chandal rojo con una barba de pega, que aborrece las tiendas a tope y los regalos por obligación y la hipócrita convivencia con la familia a la que no quieres ni ver el resto del año, ese discurrir penoso de la tarde de Navidad, con el estómago a reventar y los niveles de azúcar rompiendo límites…..no sé, la verdad no se me ocurre nada que no sea ñoño o previsible o peque de guays…no sé. Igual ni me presento al concurso. Además tengo un curro de la hostia estos días. El cabrón ese no para de decir que ya ha corrido como un negro y que ahora quiere vivir como un blanco. Y el vago de Mel siempre es Mel. Total, que al final el calzonazos de Gaspar a pringar como siempre. Hasta los cojones, me tienen hasta los cojones.
Firmado: Gata-sobre-el-tejado

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