martes, 22 de diciembre de 2009

el tren de juguete

Voy en tren. La lluvia cae de forma casi imperceptible para el ojo humano pero las gotas en el cristal dictan sentencia. Se nota que es tarde y que la gente ya ha llegado a casa porque en el vagón estoy solo, lo cual me provoca un profundo escalofrío.

Estoy cansado, pienso. Estoy cansado, lo noto. A gusto me tumbaría en la cama pero no va a poder ser, es Nochebuena y la tradición (y mi familia) no perdonan. No tengo hambre, tengo sueño.

Hablo por el móvil. Se aseguran que no he huido en el primer vuelo de la tarde.
“Cariño, no te en....ti...en...do. Cre...o qu..e se cor..ta, es..toy en un grgrgrr..un túnel”- le suelto con mi mejor intención.
Cuelgo. Vuelvo a mis adentros.

“Qué largo es este túnel”-me digo.
“No recuerdo que fuera ni tan largo ni tan oscuro”. Apoyo la mano en el borde de la ventana con la intención de incorporarme ...y mi extremidad se queda literalmente encajada con el borde.
“?¿?”- pienso.
“Los trenes nuevos son modernos pero Renfe no es Regreso al Futuro”- me comento de hemisferio norte a hemisferio sur.

“Coñooooooo”- suelto con una voz que no es la mía. Mi mano es amarilla y en vez de dedos tengo dos pinzas y el codo se ha convertido en una bisagra de plástico. Su movimiento es tosco y en dos dimensiones.
“He perdido la capacidad de hacerme unos “solitarios”- es lo primero que pienso.
Miro la otra mano. Lo mismo. El resto de mi cuerpo, igual.
“Soy una puta figura de Legooooooooo”- suelto con energía.
Mola!

Mis pies están agujereados estratégicamente para poder encajar en el suelo verde. Mi alrededor es un gran juego de Lego. Ya no estoy sólo. El tren va a tope. El odioso hilo musical que tenía entre ceja y ceja ahora es un adorable ritmo de jazz que acompanya mis movimientos lentos pero seguros.
“Hola”- me dice una Lego con curvas (dentro de sus posibilidades).
“Hola, dónde estoy?”- le digo sin poder obviar su escote Palabra de Honor-Lego.
“En el tren de la vida”- me suelta de forma categórica.
Voy a contestar cuando de golpe veo una cara de Lego que me es tremenda y fatídicamente familiar.

“Hijo, qué haces aquí?”-me pregunta.
Soy incapaz de responder, lloro en la medida de lo posible por ser un Lego.
Empieza a sonar “Always look on the bright side of life”. Lloro desconsoladamente. Me destiño (soy un Lego made in China). Soy de color ocre.
“Recuerdas lo que te dije el día antes de morir?”- me interpela de forma seca y directa.
“sí”- entre lágrimas.
“Vigila con el turrón de Alicante, trozos pequeños que un día te vas a atragantar ”- me recuerda.

Me doy un golpe con el cristal húmedo y frío del tren. No more Lego made in China. Me duele la garganta como si hubiera....
....qué bueno es el turrón de Alicante.

firmado:ali-cantin tarantino.

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