miércoles, 31 de marzo de 2010

Erección

Después de este atracón, se le quitaron las ganas de seguir tragándose sus propias palabras, pues él seguía allí, en la cocina, de pie frente a ella, desnudo y excitado. Las palabras le producían ardor de estómago, pero ver su sexo le daba ganas de echar un polvo. Decidió, por tanto, cambiar de estrategia y pasar a la acción. Acercándose lentamente hacia él, que permanecía observador, podía notar cómo se aceleraba su pecho, y sus muslos temblaban ligeramente. La llegada del amante siempre era recibida con entusiasmo, y solían hacerlo en cualquier lugar de la casa durante horas, hasta que a él se le quedaba el miembro como de trapo, como un muñón informe. Así que, cuando estuvo lo suficientemente cerca como para percibir el aroma de su sexo, ella se puso de espaldas, pegada a su cuerpo, con las tetas agitándose al ritmo loco de su respiración. Podía notar el bulto de él husmeando por debajo de su culo. La falda era muy breve, así que no sería difícil proceder al asunto. Ella se aferró a la encimera con las dos manos, y adoptó la posición perruna, que era la más sucia y adecuada para la ocasión, y para él. Él la embistió desde atrás con una fuerza animalesca, que le hizo soltar un aullido de placer y de dolor. Fue rápido, pero grotescamente salvaje. Sabía cómo complacer a un hombre sin cruzar ni una palabra, sólo utilizando su cuerpo y la sensualidad que desprendía, y que sabía subyugaba a los hombres. A todos ellos.

lunes, 29 de marzo de 2010

Palabras

Entró en la cocina dispuesta a comerse sus palabras. Abrió el armario y rebuscó entre las latas de aceitunas rellenas, berberechos y pulpitos en su tinta, hasta dar con la que estaba buscando: una lata de palabras en escabeche.
Se sentó con tranquilidad en la mesa, abrió la lata y con un tenedor de postre sacó la primera: cunnilingus. ¡Qué suerte! Una de sus favoritas. Agarró la palabra por una punta y se la llevó a la boca. Mientras masticaba se le fue acelerando el corazón, su repiración empezó a agitarse, se le escaparon algunos gemidos, y cuando mejor estaba, se la tragó sin querer, quedándose completamente insatisfecha. Rebuscó en la lata por si había alguna más, pero esos cabrones ponían siempre muy pocas palabras de las buenas en las latas, para vender más, suponía. Así que se conformó y sacó con el tenedor la segunda palabra: Gonorrea. Con la palabra Gonorrea le pasaba como con las ostras, que mientras se las comía las disfrutaba, pero horas después siempre se arrepentía de habérselas comido. Así que dejó Gonorrea a un lado y sacó otra palabra: Alubia. Una palabra de las baratas y de relleno, que además le producía gases. Pero como tenía hambre no quiso ponerse exquisita y se la comió.
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jueves, 25 de marzo de 2010

& the winner is...

Los resultados de la votación son:

- La Flor de Hans: 10 votos
- 2:50 am: 9 votos
- Mi diario (anna): 8 votos
- Poema a Craywinckel: 5 votos
- Cry Winckel Cry: 5 votos
- Oda: 3 votos
- Quién engañó a Roger Conil: 3 votos
- Rehabilitación: 2 votos

Así que la Flor de Hans Craywinckel ha sido el cuento ganador, el tema ha está reñido por arriba.

Por cierto, Axel tu hermano "melindrero" te saluda, agradece tu voto compasivo y me alegro de haberte recordado lo que es un acrónimo!!! Jajaja, estoy de acuerdo que no me salió bien, nada bien, de hecho!!

P.D.- me parece divertida la propuesta de mi falsa prima. Propongo que cada uno escriba cuando le apetezca, mucha casualidad sería coincidir dos a la vez. de todas formas, recomiendo que la gente escriba en un Word y luego lo copies aquí por si tuviera problemas a la hora de publicar su trozo del texto.

Propongo que cada uno aporte ahora tres palabras ahora que por "webos" han de ser utilizadas por el resto (cada uno se pilla tres palabras de las que se han propuesto y que no sean las que aportado él/ella). Yo aportaría, por ejemplo: a) cetáceo, b) austrohúngaro y c) Tejón.

Ya diréis qué tal!

domingo, 21 de marzo de 2010

Votaciones y mi voto

Ayer se acabó el plazo para el concurso "craywinckel".


Ahora, a votar, pongamos que hasta el día 25. Por cierto, se admiten sugerencias para el próximo concurso.

Posibles:

- Como conocí a vuestra madre (formato monólogo).

- Crónica de guerra.

Aprovecho y ya voto. Mi voto es para "2:50 am". Debo decir que este concurso me ha parecido, de largo, el más flojo de todos.
Sandler.

viernes, 19 de marzo de 2010

Poema a Craywinckel


No ets guapo. Ni simpàtic. No ets divertit, ni tampoc elegant, ni especialment net. I prefereixes que t’insulti que no que et digui que t’estimo. Doncs si, t’ho dic Craywinckel: ets un idiota.
 
calderón de la mierda
 
 

jueves, 11 de marzo de 2010

oda

Cien metros de longitud
recubiertos de un asfalto firme y
antipático, en hora punta
y a eso de las cinco de la tarde.
Whiskies y vinos selectos en su bodega
integrada en la acera de la derecha encontrarás.
Napolitana en Da Pietro tomarás y al frente,
Cortacans!
Kilos, lo menos 70, un piso allí te costará
en pleno crack inmobiliario.
Lerdos? cómo en todos lados.

el poeta de l'escorxador.

2:50 a.m.

Buena pinta, este es de los de “quizás se acerque y me diga algo”. Lo hace, se acerca. ¿pero por qué no me gusta la idea? Seguramente porque estoy en medio de la calle y la expresión de su cara no es la esperada. ODIO, eso es lo que leo en ella. Acelera el paso. Da miedo. ¿Y porqué empiezo a correr ahora? Instinto, eso es. Creo que me sigue. Y no hay nadie en la calle, ¡MIERDA! ¿porqué decidí volver andando a casa? Queda poco, he de ir más rápido, ahora él también corre, y me está siguiendo, ¡seguro que me sigue! ¿En qué maldito momento se me ocurrió dejar el deporte? Oigo Sus gritos. ¿Pero qué le ha cogido? Ni siquiera le conozco. Que aparezca alguien, ¡por favor! A ver si resulta que mi madre tenía razón con la absurda idea de que Craywinckel no es una calle segura. ¡Alguien!¡Quien sea! Quiere hacerme daño, lo sé. ¡Pero es que ya no puedo más! Aguanta, queda poco. Sólo una calle, y el portal estará ahí. Se acerca, ¡SE ACERCA! Quizás el vecino de la moto esté en el portal. Se pasa los fines de semana ahí con sus amiguetes. ¡Mierda de bolso!. No voy a encontrar las llaves en mi vida ¡Corre, corre! ¡Ese loco asesino conseguirá matarme!...

¡Eh! ¡Oiga, señora! ¿Pero qué le ha dado? ¡Le digo que se le han caído del bolso, cojones!... Hay que ver cómo está la gente. ¿Y dónde dejo yo ahora estas llaves?

Too Late.

martes, 9 de marzo de 2010

¿Quién engañó a Roger Conill?

Al bueno de Craywinckel no le conoce ni Dios. Has de ser cutre para no tener ni tres líneas contadas en wikipedia. Esto va así: si quieres saber cuánto te quieren, mira el número de amigos de facebook; si quieres conocer tu índice de inmortalidad, cuenta tus líneas de wikipedia.
Pues el puto Craywinckel  tiene una y media. Y, sin embargo, le han puesto una calle en Barcelona. Esta ciudad es muy progre, muy cool, muy in, muy creativa, muy innovadora y muy fantástica universal, como todos sabemos. Y es tan chachi guachi que le ponemos calles a Craywinckel porque su legado fue incontestable. ¿Y cuál fue su legado, si no lo sabe ni Mr Google? ¿La tenía gigantesca? O quizá era su hijo quien la tenía enorme, y consiguió con los favores de su desproporcionado miembro viril que se honrara a su padre como merecía, ya que fueron sus genes les dotaron de semejante Torre Agbar. En realidad la construcción de Zap sana debía llamarse Craywinckel's, pero el nombre estaba pillado, algún listo que se metió aquella monstruosidad hasta el esófago y juró inmortalizar el sabor a calzoncillo de tres días.

Porque veamos, ¿quién decide los nombres de las calles? ¿Roger Conill? Quizá el Roger Conill que se dedica a tan honorable labor profesional no había cobrado aquel mes, y pensó "ahora os vais a joder, a esta calle le meto 'Craywinckel' y a cascarla".

Es un misterio digno de Carvalho. Lástima que Pepe no esté en nosotros. En su lugar, siempre nos quedará, mira por dónde, Craywinckel. Ahora no puedo evitarlo, cuando veo un paquetazo nadando en la piscina pienso en Craywinckel, cuando me aburro me rasco mis craywinckels, cuando la saco de un trasero cualquiera lavo cuidadosamente mi craywinckel, cuando ligo me acerco a lo que sea y con un movimiento de pelvis suelto "te presento a Craywinckel".

En cualquier caso, alguien engañó a Roger Conill.

Ojalá hubiera sido yo.

Rocco

¿Qué Ferdinand, ni ocho cuartos? ¡Manuel!

Existe en la zona alta de Barcelona una calle que tendría que pasar sin pena ni gloria. No es bonita ni fea. Es corta, no hay nada destacable para bien o para mal. Pero debido a sus comercios (por no apuntar a uno sólo...) y sobretodo a la jeta de las piji-mamás-Clase A/Smart/Cayenne -que no se cortan ni un pelo en aparcar en doble fila- es una calle intransitable. Pilla de paso para ir a buscar la Ronda de Dalt (salida 6), hay una gasolinera en la esquina con República Argentina. Para que alargarse... si un día soy alcalde, la tiraré al suelo entera y la volveré a construir; o no. La dejaré en plan Kosovo, que mola más, ¡que se jodan!

Una vez he dejado clara mi opinión sobre la callecita de los cojones y he dejado más ADN en las frases preliminares que en el capuchón de un profiláctico, prosigo con mi relato.

Hay una leyenda urbana que atribuye el protagonismo de la calle Craywinckel a Ferdinand Manuel Martín Louis Barthélemy de Craywinckel. ¡¡¡Noooooooooooooooooooo!!!! Ferdi, nació en Madrid en 1820 y la palmó en el 88. Pupilo de un tal Bellon en Burdeos, destacó por componer música sacra de alto calibre (¿alto calibre?).

Con este currículum podría tranquilamente tener una calle en Barcelona, o en Santa Agnès de Malanyanes, o en el centro de Picamoixons o a las afueras de Bell-lloc d'Urgell. Pero no.

Tal y como se puede rastrear en el "Catàleg de la sèrie de llicències d'obres particulars del fons documental de l'antic ajuntament de Sant Gervasi de Cassoles. (1843-1897)". Es Manuel y no Ferdinand quien da nombre a la calle.

Vale, perfecto, ¿y?


No us perdeu això: Barcelona 2022

lunes, 8 de marzo de 2010

Mi diario (segunda parte)

Bueno, pues ya tenemos el cuento hecho. Al final es hasta el día 20, tenía mas tiempo, pero ya he conseguido que me pasen un trabajo y lo he modificado un poco, a ver si me gano unas botellas de bino. Me he acercado al profesor Hammond Forte y se lo he entregado pasado a ordinador. Es el sigiente:

Rehabilitado

La mayoría de la gente sólo conocía su apodo. Pero cuando entró en la clínica Serem Polls, en las afueras de Santa Coloma, Jerry Solé tuvo que deshacerse del mito. Era consciente de que su personaje había llegado a controlar su vida. Su actitud era la que se le supone a una antiestrella del fúbol. Probablemente era el fubolista vivo que más se había drogado y bebido de la Historia de la Liga. Incluso más que Maradona o que Carrasco. Por eso, la experiencia de la rehabilitación era doblemente dura para él. Primero, debía desprenderse de su identidad, con la que había entablado una cosa inseparable, para después curarse como persona, y quizás como fubolista.

Acaso, en realidad, su personaje estaba ahogando a sus piernas, como un defensa estrangula a un delantero, agotando inexorable su tiempo y su aire. Pero la sóla idea de aparcar, aunque fuera temporalmente, su identidad como símbolo de una generación, removía en él viejos fantasmas del pasado. Su infancia, el recuerdo famoso de su padre, la angustia y el jolgorio de aquella época de su vida. De camino al hospital, en el coche, se enfrentó a su miedo invocando una última vez a Diegaso, junto a su manager.

Esta vez el viaje era sin maletas ni compañeros. Solos él y el espejo. No sabía si estaba preparado para ver su reflejo en él por primera vez desde hacía años. Quizás no viera más que una pelota rodeada de porterías marchitas. El doctor Del Corral le recibió con la cosa habitual en estos casos. Sabía cuándo una celebridad se encontraba al borde del abismo, y eso le complacía enormemente.

- Señor Solé, necesitaré su nombre completo, por favor.
- Jerome John C. Solé.
- Jerome John C. Solé-anotó cuidadosamente. ¿La "C" corresponde a, por favor?
- Craywinckel. Jerry Craywinckel Solé.
- Ostias. Allí vivo yo, soy Emilio Pérez de Rozas.
- Enchanté





Eso es todo. Haber si tengo suerte

Anna

Cry, Winckel, Cry

Doña Wikipedia dice que Ferdinand Manuel Martin Louis Barthélemy de Craywinckel fue un compositor y director de orquesta del siglo XIX. Un personaje enigmático, porque la nota es parca, y es, en palabras de Wiki, “huérfana”, es decir no hay ningún otro artículo relacionado con ella. El misterio se agranda porque en Google no hay más referencias al compositor. A partir de la cuarta entrada surgen ofertas de pisos en venta en la barcelonesa calle que lleva su nombre. También un link a La Yaya Costurera, intuyo que se trata de un negocio que presta servicios de aguja e hilo a los ineptos pijos de hoy. ¿Quién fue Ferdinand? ¿Por qué no encuentro webs francesas que hablen de él? Debería ser así si, como presumo, era francés, dado que estudió en Burdeos. ¿Hay una conspiración planetaria para borrar el nombre de FMMLBdC de la memoria humana? Esfuerzo oculto que sólo un héroe arrojado se ha arriesgado a combatir con una brevísima – se me acaba el tiempo, me siguen, oigo pasos en la escalera- reseña en una web enciclopédica, quizás el último acto heroico de la vida de un resistente contra el olvido.
¿Qué hizo Craywinckel para merecer ese trabajo? ¿Quién puso su nombre a una calle del barrio de San Gervasio de Barcelona? ¿ Es casual que no se encuentre en el santoral mención alguna a San Gervasio? ¿Hay en la cripta de Santo Stefano en Cremona, cómo se murmura, un quinto evangelio escrito por San Gervasio, el décimocuarto apóstol de Jesucristo según los gnósticos? ¿Por qué en la web del ayuntamiento de Barcelona se oculta el nombre del promotor de la idea de bautizar así a la calle que une el paseo de San Gervasio – otra vez ese nombre, acaso mera coincidencia? – con la calle de la República Argentina. ¿Es azar que Argentina, en su segunda acepción, signifique “de plata”, y que algunos grabados apócrifos muestren a San Gervasio recibiendo de un ser con apariencia diabólica tres monedas de ese metal?
Saltemos al campo de la literatura. Rip van Winkle era, en el famoso relato de Jonathan Irving, ese personaje que durmió decenas de años. Van Winkle es obviamente una transformación poco disimulada del nombre que nos ocupa. Además, cómo es sabido, Irving realizó un viaje a España que inspiró su famoso Cuentos de la Alhambra. ¿Por qué el diario de sus andanzas ibéricas tiene un salto de diez días, período en el cual tenía previsto visitar Barcelona? ¿Por qué omitió registro alguna de su visita? ¿Tuvo alguna influencia su viaje en el hecho de que la calle fuese bautizada Craywinckel once años después? Fijémonos que once, once y no doce, es el número de letras contenidas en el nombre Craywinckel.
Y por último, y creo que no es el dato menos espeluznante de todos, ¿quién era Edwin Winkels, ese periodista holandés que llevó a Van Gaal a decir “Tú eres muy malo, Edwin Winkels”? ¿Por qué su foto no aparece en la web de la asociación de periodistas deportivos holandeses?.
No hay mayor ciego que el que no quiere ver.

Jacq´s

miércoles, 3 de marzo de 2010

La flor de Hans Craywinckel

Hans Craywinckel nació con una flor en el culo. No estamos hablando de que Hans Craywinckel tuviera mucha suerte, ni de que Hans Craywinckel naciera con una amapola brotándole con timidez o porqué no, con descaro, del esfínter anal. No, la cosa es más sencilla: Hans Craywinckel nació con una mancha en forma de margarita estampada en las nalgas. Al verlo, Hans Mc Queen, Hans Mc Jrondemor y Hans Mc Denauer, los tres posibles padres de la criatura, fueron a pedirle cuentas a Hanna Mc Wilkinson, madre de Hans Craywinckel. "¡A ver si este niño va a ser de Hans Mc Morrison!", dijo Hans Mc Queen indignado, y fue secundado por Hans Mc Jrondemor y por Hans Mc Denauer. Lo cierto es que motivos para desconfiar no les faltaban. Hans Mc Jefferson se había encargado de difundir sin que le temblara la voz, que Hans Mc Morrison (vecino de otra comuna), tenía una mariposa de iguales o muy similares características adornándole la espalda.

Si cabía posibilidad alguna de que Hans Craywinckel fuera hijo de Hans Mc Morrison, eso es algo que Hanna Mc Wilkinson se llevó a la tumba. Pocos días después del nacimiento de Hans Craywinckel, Hanna Mc Wilkinson interpretó (a causa de un mal viaje), que el río era una plancha y ella un pincho moruno, y pereció ahogada.
Fue entonces cuando Hans Mc Queen, Hans Mc Jrondemor y Hans Mc Denauer olvidaron sus resquemores y se hicieron cargo de la crianza de Hans Craywinckel. Observaron sorprendidos y embelesados (a la vez que orgullosos), cómo los pétalos del pequeño Hans Craywinckel cambiaban de tonalidad en función de su estado de ánimo o de salud. Un tono rojizo significaba enfado, uno amarillo gases, uno marrón heces, y así hasta completar la tabla cromática, y hasta que Hans Craywinckel comenzó a hablar.

Por motivos de comodidad, Hans Craywinckel creció desnudo. Y como es natural, su flor se fue desarrollando y expandiendo, transformándose de una pequeña margarita similar a una flor de manzanilla, a un enorme girasol que exhibía con orgullo a los 25 años. Fue a esa edad cuando descubrió de forma causal que con su flor podía predecir el futuro. La cosa sucedió más o menos así: estaba Hans Craywinckel arrodillado buscando un pedazo de chocolate que se le había caído, cuando Hanna Mc Guggenheim se le acercó por detrás. “¿Crees que lloverá hoy?”, le preguntó por preguntar, buscando entablar conversación. Hans Craywinckel, obcecado como estaba en encontrar su chocolate, no escuchó la pregunta formulada por Hanna Mc Guggenheim. No así su flor, que no se limitó tan solo a escucharla, sino que además la respondió. El habitual tono blanco de sus pétalos se tornó durante un par de segundos en uno verde y brillante. Incrédula, Hanna Mc Guggenheim repitió “¿Crees que lloverá hoy?”. Y la flor, sin dudarlo un segundo, respondió de la misma forma. Hanna Mc Guggenheim, entre sorprendida y admirada, formuló entonces una nueva pregunta. “¿Van a cazar algo hoy Hans Mc Jefferson, Hans Mc Flurry y Hans Mc Thomas,?”. La flor respondió tiñéndose de rojo. “¿Va a encontrar lo que busca Hans Craywinckel?”, siguió preguntando emocionada Hanna Mc Guggenheim. Y la flor repitió el último color, el rojo.
Aquella tarde, Hans Mc Jefferson, Hans Mc Flurry y Hans Mc Thomas volvieron a la comuna empapados por una inesperada lluvia torrencial y sin un triste ñu que llevarse a la boca. Hans Craywinckel se quedó sin fumar.

La noticia corrió como la pólvora. En poco tiempo la flor de Hans Craywinckel fue conocida en todos los estados del país. Hans Craywinckel se fabricó unas rodilleras con dos cocos, y se dispuso a atender a las cientos de personas que procedentes de los lugares más peregrinos, a diario se presentaban en la comuna para conocer qué les deparaba el futuro. A cambio de un oso hormiguero, un mapache, un ñu o cualquier otro tipo de vianda, la flor de Hans Craywinckel decía si sí o si no. O rojo o verde. Un sistema de adivinación limitado, es cierto, pero menos es nada.

La comuna se convirtió a partir de ese momento en la más rica del país. Tantas eran las consultas, que para no perder el tiempo Hans Craywinckel se acostumbró a dormir arrodillado. Comía arrodillado, se reproducía arrodillado, fumaba arrodillado, lloraba arrodillado y su única distracción era contar hormigas y hacer bolitas con las cacas de los perros, que por algún extraño motivo, abundaban a su alrededor. Si Hans Craywinckel pensó en algún momento que su vida era una mierda, eso es algo que no vamos a desvelar aquí.
Lo que sí vamos a decir es que un día, Hans Mc Queen, Hans Mc Jrondemor y Hans Mc Denauer, los padres de Hans Craywinckel se pusieron a la cola, y sin que se sepa porqué, formularon una pregunta dañina, perniciosa, funesta, destructiva. Una pregunta que les llevaría a tocar el infierno con las yemas de los dedos, y que jamás deberían haber siquiera pensado en formular. “¿Somos nosotros tus verdaderos padres?”. Tras medio segundo de tensa espera, la flor se tiñó de color sangre.
Aquella noche los padres de Hans Craywinckel se cogieron de las manos y atados a varias piedras se tiraron al río, donde fueron devorados por las alimañas acuáticas.
Hans Craywinckel murió de la pena, arrodillado. No obstante, su flor siguió funcionando, así que le enterraron con los glúteos a la vista. Aún hoy, cientos de personas peregrinan hacia la comuna de Hans Craywinckel con objeto de conocer qué les deparará la vida. Ésta sigue siendo la región más rica del país.

La moraleja de toda esta bonita historia basada en hechos reales, (por si alguien con algún tipo de problema o retraso aun no la ha pillado), es que a veces es preferible nacer sin una flor en el culo.


Hans Mc Wayne

Rehabilitación

La mayoría de la gente sólo conocía su nombre artístico. Pero cuando ingresó en la clínica Serenity Knolls, en las afueras de San Francisco, Jerry Garcia tuvo que desprenderse del mito. Era consciente de que su personaje había llegado a controlar su vida. Su actitud era la que se le supone a una antiestrella del rock. Probablemente era el artista vivo que más se había drogado y bebido de la Historia. Incluso más que Jagger o que Morrison. Por eso, la experiencia de la rehabilitación era doblemente dura para él. Primero, debía desprenderse de su identidad, con la que había entablado una simbiosis inseparable, para después curarse como organismo, y quizás como persona.

Acaso, en realidad, su personaje estaba ahogando a su organismo, como una serpiente estrangula a un conejillo, agotando inexorable su tiempo y su aire. Pero la sóla idea de aparcar, aunque fuera temporalmente, su identidad como símbolo de una generación, removía en él viejos fantasmas del pasado. Su infancia, el recuerdo infame de su padre, la angustia y el hastío de aquella época de su vida. De camino al hospital, en el coche, se enfrentó a su miedo invocando una última vez a Mary Jane, junto a su manager.

Esta vez el viaje era sin maletas ni compañeros. Solos él y el espejo. No sabía si estaba preparado para ver su reflejo en él por primera vez desde hacía años. Quizás no viera más que una calavera rodeada de rosas marchitas. El doctor Travis le recibió con la condescendencia habitual en estos casos. Sabía cuándo una celebridad se encontraba al borde del abismo, y eso le complacía enormemente.

- Señor Garcia, necesitaré su nombre completo, por favor.
- Jerome John C. Garcia.
- Jerome John C. Garcia -anotó cuidadosamente. ¿La "C" corresponde a, por favor?
- Craywinckel. Jerry Craywinckel Garcia.


Por Cassius Craywinckel Clay.

Richard Price

Guionista de ´The wire´y autor de ´Clockers´; publica ahora ´La vida fácil´.
Entrevista a La Vanguardia.
Bastant interessant i amb consells per escriure

http://www.lavanguardia.es/lacontra/lacontra.html

martes, 2 de marzo de 2010

Fuera de concurso

Interesante link con normas para escribir...se trata de normas aportadas por escritores...muy chulo:
http://docs.google.com/View?id=dfskwk3w_805cxsqbcgj

Lorelei