Buena pinta, este es de los de “quizás se acerque y me diga algo”. Lo hace, se acerca. ¿pero por qué no me gusta la idea? Seguramente porque estoy en medio de la calle y la expresión de su cara no es la esperada. ODIO, eso es lo que leo en ella. Acelera el paso. Da miedo. ¿Y porqué empiezo a correr ahora? Instinto, eso es. Creo que me sigue. Y no hay nadie en la calle, ¡MIERDA! ¿porqué decidí volver andando a casa? Queda poco, he de ir más rápido, ahora él también corre, y me está siguiendo, ¡seguro que me sigue! ¿En qué maldito momento se me ocurrió dejar el deporte? Oigo Sus gritos. ¿Pero qué le ha cogido? Ni siquiera le conozco. Que aparezca alguien, ¡por favor! A ver si resulta que mi madre tenía razón con la absurda idea de que Craywinckel no es una calle segura. ¡Alguien!¡Quien sea! Quiere hacerme daño, lo sé. ¡Pero es que ya no puedo más! Aguanta, queda poco. Sólo una calle, y el portal estará ahí. Se acerca, ¡SE ACERCA! Quizás el vecino de la moto esté en el portal. Se pasa los fines de semana ahí con sus amiguetes. ¡Mierda de bolso!. No voy a encontrar las llaves en mi vida ¡Corre, corre! ¡Ese loco asesino conseguirá matarme!...
¡Eh! ¡Oiga, señora! ¿Pero qué le ha dado? ¡Le digo que se le han caído del bolso, cojones!... Hay que ver cómo está la gente. ¿Y dónde dejo yo ahora estas llaves?
Too Late.
jueves, 11 de marzo de 2010
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